El proyecto

  INTRODUCCIÓN

Durante el último siglo, la bicicleta como medio de transporte en Andalucía ha seguido sin grandes particularidades las mismas fases que la de otros países de nuestro entorno, esbozadas por autores como Augé (2009): de vehículo utilitario de cierta distinción social en sus etapas originarias, pasó a ser un transporte de alta eficacia y rentabilidad de  sectores trabajadores en las primeras décadas del siglo XX, para ir paulatinamente desapareciendo de nuestras calles —junto al transporte de tracción animal y a ciertas modalidades de transporte público como el tranvía, el ómnibus y el trolebús— en beneficio del automóvil privado y, en menor medida, la motocicleta; los peatones paralelamente  veían también limitada su movilidad, la cual sería progresivamente objeto de reglamentaciones y ordenamiento público. Como resultas de todo ello, la bicicleta reduce su presencia en el tránsito viario y en el espacio físico al mismo tiempo que reduce su prestigio en el espacio simbólico social, pasando a ser una forma de movilidad tan residual como menospreciada; sólo el ciclismo deportivo y algunas formas de ciclismo recreativo, identificables con toda suerte de displays que los distinguiera del desacreditado ciclismo utilitario, quedan al margen de este proceso de devaluación. El transporte en bicicleta, sin embargo, resiste el empuje del tráfico motorizado privado en ciertos sectores sociales, muy notablemente en el ámbito rural, donde en algunos municipios y comarcas de Andalucía podemos constatar un uso del mismo que, aunque reducido, se mantiene ininterrumpidamente a pesar de las tendencias de motorización general de la sociedad. Al mismo tiempo, en la segunda mitad del siglo pasado, se da un leve resurgir del ciclismo en algunas ciudades andaluzas por parte de sectores jóvenes urbanos, generalmente de cierto nivel educativo, y con frecuencia asociado a estilos de vida alternativos o disidentes y a la por entonces incipiente sensibilización social por los problemas medioambientales. En las últimas décadas del siglo XX, al calor de esta actividad con connotaciones de disidencia social nacen en Andalucía, como en otros territorios de nuestro entorno, las primeras asociaciones en defensa de los derechos de los ciclistas urbanos. Este tímido resurgir es un claro antecedente del actual incremento del ciclismo urbano como transporte en expansión y cuya proyección inmediata muestra signos muy prometedores.

La experiencia del fomento de la bicicleta en Sevilla, con unos 24 millones de desplazamientos en 2011 que constituyen un 9% de los desplazamientos mecanizados, sitúa a esta ciudad en la posición de liderazgo en la movilidad ciclista no sólo en Andalucía, sino en toda España. El dato cobra mayor relevancia si se compara con el mismo porcentaje de 2006, año de partida en las nuevas infraestructuras y políticas de fomento de la bicicleta. Por entonces la bicicleta como vehículo suponía solamente el 0.6% del reparto modal. Este enorme incremento en un plazo de tiempo tan corto ha supuesto un hito sin precedentes que ha tenido una enorme repercusión de alcance internacional, que se ha reflejado no sólo en la prensa especializada –como los boletines de la European Cyclists’ Federation o la revista californiana Bicycle Retailer, por poner sólo dos ejemplos– sino también por parte de medios de comunicación como la BBC o publicaciones sobre turismo líderes del sector con difusión mundial, tales como Lonely Planet.

El cambio ha sido producido principalmente por la construcción de 140 km. de carril-bici interconectado y la implantación de 250 estaciones del servicio público de alquiler de bicicletas Sevici, que ofrece unas 2500 bicicletas para que sean compartidas por sus más de 120000 abonados de larga duración, a los que sumar los numerosos visitantes que adquieren un abono corto durante su estancia en la ciudad. Pero también han contribuido a este incremento ciclista la implementación de infraestructuras y medidas complementarias tales como miles de aparcabicis por toda la ciudad, aparcamientos universitarios vigilados, servicios de intermodalidad como el Bus+Bici, etc.

El caso de Sevilla no ha estado exento de resistencias al cambio por un segmento de la opinión pública, con un tratamiento hostil por parte de algunos medios de comunicación y con una polémica que se generó en la ciudad, estimulada e instrumentalizada por determinados sectores sociales.  La oposición de algunos grupos y la polarización social resultante constituyeron uno de las pocas facetas de preocupación durante la implementación del plan, en contraste con un exitoso proceso en la práctica totalidad de los demás aspectos. Este aspecto,  será uno de los factores clave a analizar, que además justifica la necesidad de herramientas comunicacionales a la hora de extrapolar el caso de Sevilla al conjunto andaluz.

OBJETIVOS DEL PROYECTO

2.1. Objetivos generales:

  • Analizar y registrar los diferentes usos y prácticas relativas a la movilidad sostenible en general, y al ciclismo utilitario en particular, en los espacios urbanos de Andalucía.
  • Recabar y analizar los discursos sociales respecto a la movilidad sostenible en general, y ante la bicicleta como medio de transporte en particular, presentes en los distintos sectores sociales que articulan la realidad social andaluza.
  • Inquirir y analizar las vías para la toma colectiva de acuerdos y creación de consensos comunitarios ante las políticas de potenciación de la movilidad sostenible en general, y la bicicleta como transporte, en particular.
  • Elaborar recomendaciones, fundamentadas en los resultados finales del proyecto, para fomentar certeramente el uso de la bicicleta en Andalucía.

2.2. Objetivos específicos:

  • Describir y caracterizar los usos y prácticas de las alternativas de transporte en los ámbitos urbanos.
  • Recabar y analizar testimonios acerca del uso de la bicicleta entre usuarios y no usuarios.
  • Detectar conflictos y consenso ante propuestas de movilidad sostenible.
  • Analizar los hábitos de transporte más comunes en la población según se asocian a discursos y consensos.
  • Recopilar posicionamientos de los agentes implicados: tejido asociativo, pequeños empresarios del sector, líderes de opinión, administraciones públicas...
  • Detectar claves referentes al sector económico relacionado con la bicicleta como transporte: hábitos de consumo de los usuarios, distribución de bienes y servicios en el sector, emprendedores, etc.
  • Explorar fórmulas para la resolución de conflictos entre modalidades de transporte, focalizándolas especialmente en el conflicto ciclista-peatón.
  • Diseñar estrategias de comunicación social que faciliten la difusión de las propuestas de potenciación de la bicicleta y su encaje en las diferentes corrientes de opinión en Andalucía.
  • Confeccionar una batería de recomendaciones aplicables en pro del fomento del ciclismo como transporte entre diferentes sectores